domingo, 27 de septiembre de 2009

Chocolates: mercado a mordiscos


En Colombia, la categoría más vendedora es la de chocolatinas. Pero el cambio en la tendencia de consumo amplía el espacio para otras presentaciones y nuevos competidores. Nestlé se lanza al ruedo.

El negocio de chocolates en Colombia se alista para una nueva guerra que podría hacer pasar tragos amargos a algunos competidores en el mediano plazo. El bajo consumo de golosinas de chocolate, el cambio en las tendencias de compra y la creciente demanda de productos de bajo costo que representan una 'gratificación', se están convirtiendo en una oportunidad para marcas nacionales y extranjeras, que alistan sus estrategias para aumentar la tajada de mercado.

La más reciente incursión en este segmento la protagonizó la multinacional suiza Nestlé, que con una inversión superior a US$1 millón, lanzó a mediados de junio su marca de chocolates Seducción que busca convertirse en una plataforma de productos para competir en el mercado colombiano. Con este producto, Nestlé espera morder en el mediano plazo una participación del 10% de la torta de mercado, dominada durante décadas por la tradicional marca Jet, de la Compañía Nacional de Chocolates, que tiene el 62,7% de la categoría.

No es la primera vez que una marca trata de competirle a la imbatible Jet. Otras compañías, tanto nacionales como extranjeras, han incursionado en los últimos años con productos y presentaciones innovadoras sin lograr este objetivo. En 2006, Casa Luker lanzó Solar, una chocolatina que buscaba quedarse con una tajada importante del negocio. Sin embargo, la tradición, el gusto desarrollado a través de varias generaciones y el cariño que despierta en el país la marca Jet, han tenido el efecto 'teflón' para protegerla. Por eso, hay quienes se preguntan qué tan efectiva será la estrategia de Nestlé para morderle mercado a su principal competidor.

La artillería de Nestlé no está diseñada a partir de una confrontación directa con el líder. "Nuestro objetivo no es destronar a la Jet. Nuestra estrategia con Seducción está basada en llegar a las personas que prefieren una nueva forma de consumir el chocolate, que buscan una experiencia distinta, no mordiendo el producto sino logrando que éste se derrita en la boca", asegura Andreas Duerig, gerente de la marca de chocolates de la multinacional Nestlé.

De hecho, la campaña no ha arrancado en medios masivos sino a través de actividades en punto de venta, degustaciones en supermercados y desarrollo de eventos en los que se destacan los atributos de su producto, pues el objetivo de la compañía es segmentar muy bien el mercado e ir atendiendo por etapas los canales de distribución.

"El mercado de chocolates en Colombia está en transformación. Es muy básico y esto se expresa en la oferta, los precios y las presentaciones, y aquí es donde vemos una oportunidad de crecimiento y donde vemos el valor agregado de la categoría", asegura Duerig, uno de los expertos encargados de poner en marcha la estrategia con la que esta compañía planea aumentar su participación de mercado, desde el 1,8% actual.

Y los cambios son evidentes, pues en los últimos años el ingreso de otras presentaciones, como los chocolates grageados, macizos o tipo bombón, han cambiado la estructura del mercado. Aunque el líder sigue siendo Nacional de Chocolates, con el 62,7% de participación, hoy tienen una tajada importante compañías como Colombina, con el 8,8%; Ferrero Rocher con el 7,2% o Mars con el 4,4%.

El año pasado, el negocio de confites de chocolates en Colombia representó ingresos por unos US$162 millones -alrededor de $344.000 millones- y tuvo un crecimiento del 4%, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Industriales, Andi. Este sigue siendo uno de los pocos mercados de consumo que mantiene su dinámica en ventas, lo cual se ha convertido en el principal atractivo para el ingreso de nuevos competidores y la diversificación del portafolio de las marcas que están en el mercado.
Quién es quién

El consumo per cápita de los colombianos alcanza un promedio 450 gramos al año, frente a países como Argentina, con un consumo de 1,9 kilos; Chile, con 1 kilogramo por persona al año o Brasil, con 800 gramos. Y se ubica lejos de Estados Unidos, con un consumo de 5 kilos o Suiza, con 12 kilos al año.

En el mercado de golosinas de chocolate en Colombia, las marcas compiten en categorías como las chocolatinas con relleno líquido o sólido, las galletas cubiertas de chocolate, los masmelos o los chocolates en barra. Sin embargo, la mayor demanda en el país la tienen las chocolatinas -en barra-.

El ingreso de marcas extranjeras, principalmente en el segmento de chocolates grajeados y la innovación en productos y presentaciones a la que han apelado las marcas locales, están jugando a favor del crecimiento de este negocio. De hecho, marcas internacionales como Milky Way o Snickers, de chocolates macizos, han venido ganando participación desde 2004, principalmente entre los jóvenes, que se han convertido en importantes consumidores de golosinas tipo snack. Este consumo ha estado influenciado por la creciente publicidad, tanto en canales nacionales como en internacionales.

Los grajeados, tipo M&M y las marcas internacionales como Hershey's o Ferrero han comenzado a ganar participación en este negocio, en el que el consumidor es cada vez más exigente.

El consumo más importante, sin embargo, sigue siendo el de tabletas tipo chocolatina, cuyo contenido de manteca de cacao es inferior a la de los chocolates macizos y que representa cerca del 60% del total de golosinas, cuando en países vecinos como Ecuador y Venezuela este mercado representa entre 45% y 47%.

Esta preferencia de consumo está asociada con el precio y el tipo de presentaciones, en pequeñas porciones, que tradicionalmente han desarrollado las empresas productoras de estas golosinas, y que termina siendo asociada por el consumidor con un tema de gratificación personal, de acuerdo con un estudio de la firma de estudios de mercados Merc GfK.

A esto se suma que por más de cuatro décadas la Compañía Nacional de Chocolates ha desarrollado una estrategia que complementa el tema de precio y sabor de la chocolatina, con el de diversión, al incorporar hace 47 años las láminas coleccionables y varios álbumes. Incluso, una serie de este álbum, dedicada a la Historia Natural, marcó un récord mundial al mantenerse en vigencia durante 39 años.

A la conquista

La dinámica que registran las ventas de golosinas de chocolates ha movido no solo las góndolas en los supermercados, sino también los catálogos de ventas de las principales cadenas. Dos factores han facilitado esta dinámica: por un lado, las campañas de los productores enfocadas a mostrar el chocolate como un alimento y, en segundo lugar, la logística de distribución, en la que las tiendas de barrio tienen una participación preponderante. De acuerdo con datos de Nielsen, en Colombia la penetración de la categoría alcanza en promedio 190.000 tiendas.

Andrea Castro, gerente de comunicaciones de Carrefour, destaca que de unos meses para acá los catálogos de esta cadena incluyen al menos dos páginas con ofertas de productos de chocolatería, en buena medida por el interés de los productores de aumentar su presencia en las compras de los consumidores. También estos productos han ganado espacio dentro de las góndolas de los establecimientos.

"Todo el negocio alrededor del chocolate está creciendo porque es una categoría con mucha fortaleza. Este es un mercado que está pasando de un chocolate básico a unos productos cada vez más especiales y más gourmet", asegura la ejecutiva, quien resalta que para fechas especiales como San Valentín, Día de la Madre, Día del Padre, Amor y Amistad, e incluso en Pascua, ha venido creciendo la oferta por parte de marcas nacionales e internacionales.

Aunque hasta el momento la oferta ha tenido como principal argumento el precio, las nuevas tendencias de consumo, identificadas por la firma de análisis de mercado Euromonitor International, muestra que cada vez los consumidores son más exigentes y avanzan hacia otros productos con mayor valor agregado.

De acuerdo con Euromonitor, la innovación y la agregación de valor juegan cada día un papel más preponderante entre los nuevos consumidores. Por eso atribuye a la fuerte promoción de chocolates gourmet, con mayor contenido de cacao y bajos en grasa o en estuches especiales, el hecho de que los consumidores cada vez se fijen menos en el precio y más en los atributos del producto.

Los cambios en el negocio de golosinas de chocolate podrían terminar transformando el actual mapa de distribución de mercado. Pero, serán las compañías productoras y distribuidoras las que tendrán que prepararse a fondo para aprovechar estas nuevas oportunidades o, de lo contrario, perecerán en el intento.


Fuente: http://www.dinero.com/noticias-negocios/chocolates-mercado-mordiscos/61231.aspx

jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Cómo se crean mercados multimillonarios a partir de un modelo que ofrece todo gratis?


Según registros, en 1961 un transistor costaba alrededor de US$10. Tan solo dos años más tarde, el precio había caído a la mitad. Para 1965, cuando el reconocido cofundador de Intel, Gordon E. More, publicó en la revista Electronics la denominada Ley de More, que establece que aproximadamente cada 18 meses se duplica el número de transistores en un microprocesador, el precio ya se había desplomado a US$2,5. Pues bien, actualmente el último chip procesador de Intel tiene capacidad para más de 2 billones de transistores y un precio de mercado de US$300. Esto significa que, a precios de hoy, un transistor viene costando US$0,000015.

En otra historia, para 1954 el norteamericano Lewis Strauss, siendo director de la Atomic Energy Comission, declaró en una conferencia en Nueva York que las generaciones siguientes disfrutarían en sus casas de energía eléctrica "tan barata como para ser medible". Imagine por un momento que realmente Strauss hubiera acertado en sus predicciones: que la energía eléctrica fuera tan económica que se pudiera ofrecer gratis. Hoy, el mundo no dependería tanto de los combustibles fósiles y seguro solo tendríamos carros eléctricos. Fábricas enteras se hubieran desplazado a estos tipos de energía, reduciendo al máximo sus emisiones. Infortunadamente, esta no es la realidad. Sin embargo, el mundo sí ha presenciado otra transformación, igualmente poderosa a la que pronosticó Strauss. Aun cuando usted no alcanza a percibirla, esta transformación tiene la capacidad de crear industrias multimillonarias a partir de la cifra cero. Un mundo "tan barato como para ser medible", en donde todo se puede ofrecer gratis.

El editor de la popular revista Wired, Chris Anderson, alcanzó fama mundial con su primer libro The long tail. En este, Anderson mostró una inmensa capacidad para identificar tendencias, no vistas, en los negocios del siglo XXI. Su último libro Free: the Future of a Radical Price, augura ser igual de exitoso. El argumento central de Anderson significa un cambio radical en los negocios modernos en el concepto de lo 'gratis'. "Se ha creado un mercado del tamaño de un país desarrollado alrededor del precio cero, antes de contar con un modelo económico para poder entenderlo", argumenta Anderson en su libro. Aun cuando el autor asegura que esta tendencia incluye el mundo físico de los átomos -por ejemplo en 1998 un DVD costaba más de US$400 cuando hoy fabricantes como la empresa China Apex tienen precios cercanos a los US25-, este es un fenómeno principalmente de las nuevas tecnologías sociales en bits. "Lo que hace internet es combinar tres fuerzas de increíble impacto: poder de procesamiento, capacidad de almacenaje y flujo de información. Esto permite que cada año el mundo online tenga tasas anuales de deflación cercanas al 50%, lo que implica que cualquiera sea el costo, por ejemplo, para YouTube de almacenar un video, cada año les cuesta 50% menos", escribe Anderson en el libro. Es decir, gracias a, entre otros, la capacidad de los procesadores más potentes de nuestros tiempos, en internet todo tiende a ser "tan barato como para ser medible".
El "Free" de hoy es realmente free
Algo realmente ha cambiado en nuestra concepción de lo 'gratis´'. Anderson explica que para quienes tenemos más de 30 años, la experiencia nos ha enseñado a ser escépticos siempre que escuchamos que algo es regalado. "Cuando algo es gratis, en el fondo sabemos que es momento de buscar nuestra billetera", dice el autor. Con el auge industrial del siglo XX, las compañías aprendieron a utilizar el concepto de lo free, principalmente como una estrategia comercial. Tan solo un truco de mercadeo. En los primeros años del siglo pasado, productos famosos como la gelatina Jello-O o las máquinas de afeitar Gillette aprovecharon el valor de regalar sus mercancias para aprovechar un mercado naciente. Este es el surgimiento de una gran variedad de modelos de negocio que conocemos en la actualidad. Regalar el teléfono celular para vender minutos, hacer una consola económica de un video juego para luego vender juegos costosos, dejar entrar a las mujeres gratis para atraer hombres, ofertas tales como 'dos por el precio de uno', casi siempre significa "vamos a reducir los márgenes que usualmente nos ganamos". Pero, según Chris Anderson, las cosas son distintas para las nuevas generaciones. "Duh! Esta es la generación Google, y han crecido acostumbrados a que todo lo digital es gratis", escribe el autor. Es decir, gracias a internet "Free", pasó a ser realmente free.

Así pues, hoy en día operan negocios multimillonarios basados en regalar todo lo que se ofrece y su impacto puede ser de inmensas proporciones. "Tarde o temprano su compañía va a tener que lidiar con el precio cero, o transformar una industria entera gracias a este concepto", explica Anderson. En una conferencia de 2003, respecto a su competencia contra Linux, el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, declaró : "tenemos que encontrar una respuesta a lo gratis".

Se dice que Craiglist, el principal servicio de clasificados gratis en Estados Unidos, con más de 50 millones de usuarios, le ha robado a los periódicos más de US$30.000 millones en capitalización de mercado. A pesar de ello, su fundador, Craig Newmark, se resiste a cobrar un centavo por sus servicios.

Alrededor de lo gratis se han gestado un sinnúmero de modelos de negocios y, contrario a lo que puede pensarse, no todos ellos dependen de la publicidad. Muchos negocios en internet operan bajo la conocida regla del 5%, en donde tan solo se requiere que paguen 5% de los consumidores para mantener un negocio. Flickr, el popular servicio para compartir fotos, trabaja con menos de este porcentaje de los usuarios que pagan US$25 anuales para tener mayor capacidad. Skype, que está colapsando el negocio de llamadas a larga distancia, opera con una proporción bajísima de sus clientes que pagan el servicio premium por utilizar el servicio en sus celulares. Incluso, a veces, 'gratis' es la mejor estrategia de negocios. Durante mucho tiempo, la popular serie cómica británica Monty Python trató de combatir la propagación masiva de mala calidad de sus videos en YouTube. Un día decidieron aliarse con sus enemigos y crear un espacio en YouTube especialmente para ellos, creando tanto flujo que los usuarios interesados en sus videos completos multiplicaron por mil sus ventas y se consolidaron en el segundo lugar en ventas en Amazon.com
La generación Google

Chris Anderson explica que tenemos que familiarizarnos con nuevas economías de abundancia infinita. Para la economía clásica, que se refiere "al estudio de la asignación de los recursos escasos", es un cambio radical de pensamiento.

Google es la primera compañía en el mundo que ha creado un gigante a partir de lo gratis. Sus instalaciones son un perfecto ejemplo de la colusión a la que se refiere Anderson: poder de procesamiento, capacidad de almacenaje y flujo de información. Con ingresos superiores a US$20.000 millones, Google es una de las compañías más rentables del mundo. Pero no solo eso, el costo marginal para esta empresa, en cuanto a ofrecer un nuevo servicio, es tan infinitesimalmente pequeño que le permite ofrecer todo a cero dólares. Ni siquiera un centavo. Su negocio principal de búsqueda de contenidos tiene la capacidad de alimentar cualquier otra iniciativa como G-mail, Google Maps, Google News y el Chrome. Incluso en este mundo en donde todo es "tan barato como para ser medible", se puede innovar sin perder mucho dinero en proyectos no tan exitosos como la red social Orkut.

Tarde o temprano, 'gratis' será una revolución que también llegará a su industria. El cero, ni siquiera un centavo, tiene un poder incontenible en los negocios. Como lo mostró el profesor Dan Ariely en su popular libro Predictably irrational (ver Dinero 331), "al parecer la distancia de dos centavos a un centavo es mínima, pero de un centavo a gratis es abismal". Hay un mercado muy competido allá fuera. Prepárese, porque tal vez usted también tenga que competir algún día contra lo gratis.


Fuente: http://www.dinero.com/wf_ImprimirArticulo.aspx?IdRef=63003&IdTab=1

viernes, 4 de septiembre de 2009

El revés como camino al triunfo


De ninguna manera las derrotas en la vida constituyen el final de un proyecto. Por el contrario, para los visionarios, los percances y los obstáculos hacen parte del proyecto.


Aunque puede sonar contradictorio, parte del secreto del éxito en los negocios y en la vida subyace en las derrotas y en la forma como estas se asumen.

Vale la pena recordar la historia de la escritora inglesa Joanne Rowling, reconocida por su serie sobre Harry Potter. Esta joven inglesa decidió estudiar lenguas clásicas y no lenguas modernas, como sus padres se lo habían sugerido. Siete años después de su graduación, la chica fracasó a una "escala épica", según sus propias palabras. En adición, y tras una corta convivencia marital, Joanne se divorció y, siendo madre soltera, quedó desempleada. "No tenía idea de cuánto se alargaría el oscuro túnel y durante mucho tiempo cualquier luz era solo una esperanza, más que una realidad", comentó alguna vez la afamada escritora.
Así, Rowling habla de la derrota como una oportunidad de cambio hacia lo esencial. "Ante el revés tuve que detenerme, revisar mis objetivos, entender lo que buscaba y empezar a trabajar sobre lo que realmente quería". Tras sufrir una depresión clínica, el reto de Joanne era liberarse de sus propios miedos. Para empezar de nuevo, su capital era su propia vida, pues valoraba que aún estaba viva, tenía una hija a la que adoraba, una máquina de escribir y grandes ideas. "El suelo de aquel túnel se convirtió en el cimiento sobre el que reconstruí mi vida", concluye la hoy exitosa escritora.

Esta experiencia nos confirma que, de ninguna manera, las derrotas en la vida constituyen el final de un proyecto. Al contrario, para los visionarios, los percances y los obstáculos hacen parte de sus cálculos. Los resultados adversos se convierten, por tanto, en una oportunidad para reconocer las debilidades, identificar las fortalezas, redireccionar, adecuar lo inadecuado. Como lo diría el reconocido economista Joseph A. Schumpeter: "se necesita un proceso de creación destructiva para poder sacar de una vez por todas adelante una empresa, un proyecto o la economía de un país". En línea con esto, y desde mi perspectiva, considero válido -cuando llega el triunfo- tener muy presentes todas aquellas cosas que se han sufrido para alcanzar la meta, pues existen evidencias psicológicas de que el no-logro genera reflexiones más profundas y productivas que el éxito mismo.

Y, las empresas, ¿por qué pierden? Es normal que, al iniciar un emprendimiento, el deseo de alcanzar la meta nos lleve a invertirle todos nuestros esfuerzos, tiempo, recursos, y muy pronto la nueva organización se convierta en "modelo de éxito". No obstante, es natural que ante el crecimiento, aumenten las posibilidades de fallar en uno o en varios frentes. Con más personas y más procesos en interacción, es probable que se reduzca la capacidad de comunicación, de transferencia rápida y efectiva del conocimiento y, como producto de todo ello, paulatinamente los resultados se conviertan en frustración. En otros casos, las organizaciones se 'acomodan' en
sus posiciones de liderazgo y empiezan a concebir el mundo de una forma única, considerándose a sí mismas lo mejor en su sector.

Así, poco a poco, y sin darse cuenta, van acumulando pequeños errores, que al principio no se perciben, pero que sumados pueden desatar una catástrofe.
Cualquiera sea la causa que lleve a su empresa a un resultado adverso, debe asumirse que esa situación es solo un paso más, nunca el final. No obstante, para levantar de nuevo el vuelo, se hace indispensable analizar el porqué de dicho revés, trazar de nuevo el objetivo, planificar, reconstruir el equipo y trabajar con todo el empeño, la dedicación y los recursos que sean necesarios para llegar a la meta trazada.
Sydney Finkelstein, autor del libro ¿Por qué fracasan los ejecutivos brillantes y qué pueden aprender de sus errores? concluye que los resultados adversos se deben, en esencia, a la adopción de una visión incorrecta de la realidad, que a su vez lleva a una aversión al cambio, a la ausencia de innovación, a la omisión de información vital y, como producto de todo ello, a la ejecución de la estrategia equivocada.
Como lo he reiterado en escritos anteriores, la aventura empresarial no es una ciencia exacta. Los negocios son cíclicos, con alzas ybajas. El éxito está entonces justo en creer en el proyecto, trazar objetivos con grandeza, hacerle seguimiento a las ejecutorias, actuar -incluso cuando la tarea es tediosa-, asumir los riesgos -tomando las precauciones necesarias-, persistir, volcar todas nuestras energías en hacerlo bien y buscarle el lado positivo a lo que ocurre, incluso cuando lo que acontece es negativo.

Recordemos: los conocimientos, las habilidades y la actitud son tres grandes pilares reconocidos por la gente de éxito. Sin embargo, de ningún modo daría igual peso a estos factores. Los conocimientos se adquieren a lo largo de los años y las habilidades se ejercitan con la práctica, pero es la actitud la que hace la gran diferencia. Es esta la que más profundamente define la capacidad de una persona. Por fortuna, la actitud ha hecho que la gran mayoría de seres que han tenido un revés empresarial, triunfen cuando se embarcan en otra experiencia.

De esta manera, podemos decir que perder una batalla no significa jamás perder la guerra y fracasar es, entonces, si se quiere, avanzar hacia el triunfo.

Fuente: http://www.dinero.com/noticias-columnistas/reves-como-camino-triunfo/61201.aspx