sábado, 7 de marzo de 2009

Una historia emprendedora - Steve Jobs

Se trata del discurso Steve Jobs, fundador de Apple Computer, ante los graduados de la Universidad de Stanford, el pasado mes de junio.

Y aquí va Jobs:“Tengo el honor de estar con ustedes hoy en la ceremonia de graduación de una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria. Hoy quiero contarles tres historias de mi vida. Es todo. No es gran cosa. Solo tres historias.

La primera historia es sobre conectar los puntos. (Agregado del traductor: cómo experiencias pasadas en tu vida, aparentemente intrascendentes o aisladas, se conectan con otras en formas inesperadas).Yo me retiré de Reed College después de los seis primeros meses, pero luego permanecí dando vueltas por allí 18 meses antes de salir realmente. ¿Por qué me retiré? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera graduada de la universidad, y decidió ofrecerme en adopción. Pensaba con vehemencia que yo debería ser adoptado por graduados universitarios, así que todo estuvo arreglado para que así fuera, por parte de un abogado y su esposa. Excepto que cuando nací decidieron a última hora que realmente querían una niña. Así que mis padres, otra pareja que estaba en una lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntando: “Tenemos un niño inesperado, ¿lo quieren?”. Ellos dijeron: “¡Claro!”. Mi madre biológica más tarde se dio cuenta de que mi madre nunca se había graduado de la universidad y que mi padre no se había graduado del bachillerato. Ella se rehusó afirmar los papeles finales de adopción. Solo se ablandó unos meses después cuando mis padres prometieron que yo iría algún día a la universidad.

Y 17 años después fui a ella. Pero ingenuamente escogí una que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora fueron gastados en mi matrícula. Después de seis meses, no pude ver el valor de esto. No tenía ni idea qué quería hacer con mi vida y cómo la universidad iba ayudarme a resolverlo. Y estaba aquí gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado en su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo saldría bien. Fue un poco aterrador en aquel tiempo, pero mirando retrospectivamente fue una de las mejores decisiones que he tomado Al momento en que me retiré pude dejar de tomar las clases obligatorias que no me interesaban e ingresé a otras que lucían interesantes.

No todo fue fácil. No tuve un dormitorio, así que me acosté en el suelo de las habitaciones de mis amigos, reciclé latas de Coca-Cola por cinco centavos para comprar comida, y caminé siete millas cada domingo para conseguir una buena comida en el templo de Hare Krishna. Lo amaba. Y muchas de las cosas con las que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición se convirtieron en invaluables más tarde. Déjenme darles un ejemplo: Reed College en esa época ofrecía quizás la mejor instrucción de caligrafía en Estados Unidos. A través del campus, cada cartel, cada sello en cada gaveta estaba hermosamente caligrafiado a mano. Dado que me había retirado y no tenía que tomar las clases normales, decidí tomar una de caligrafía para aprender cómo hacer esto. Aprendí sobre las tipografías Serif y San Serif, sobre la variación de la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, sobre lo que hace grande a una tipografía grande. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil en una forma en que la ciencia no puede capturar, y yo lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía siquiera una esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero años después, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, todo ello regresó a mí. Y lo diseñamos en el Mac. Fue el primer computador con tipografía hermosa. Si no hubiera ingresado en ese simple curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y ya que el Windows solo copió el Mac, es probable que ningún computador personal las hubiera tenido. Si nunca me hubiera retirado, nunca hubiera ingresado en esta clase de caligrafía, y los computadores personales podrían no tener la hermosa tipografía que tienen. Claro, era imposible conectar los puntos (experiencias) proyectándolos hacia adelante cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro, mirando atrás diez años después. De nuevo. No puedes conectar puntos (experiencias) mirando adelante; solo puedes conectarlos mirando atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo – tus tripas, el destino, la vida, el karma, lo que sea-. Esta aproximación nunca me ha decepcionado, y ha hecho toda la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre amor y pérdida.
Fui afortunado: encontré temprano lo que amaba hacer en la vida. Steve Wozniak ‘Woz’ y yo comenzamos la empresa Apple en el garaje de mis padres cuando yo tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple había pasado de ser solo nosotros dos en un garaje a una compañía de 2.000 millones de dólares con más de 4.000 empleados. Habíamos presentado nuestra más fina creación –el Macintosh- un año antes, y yo apenas llegaba a los 30. Y entonces fui despedido. ¿Cómo puede ser despedido de la compañía que usted mismo creó? Bien, mientras Apple crecía empleamos a alguien que pensé era muy talentoso para manejar la compañía conmigo, y durante el primer año o más las cosas estuvieron bien. Pero entonces nuestras visiones del futuro comenzaron a apartarse hasta que tuvimos una discusión. Cuando ocurrió, nuestra junta de directores lo apoyó a él. Así que a los 30, estaba fuera. Y muy públicamente. Lo que había sido el foco de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

No supe realmente qué hacer por algunos meses. Sentí que había dejado por el suelo a la generación previa de empresarios, que dejé caer la posta mientras me la pasaban. Conocí a David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber errado tan gravemente. Fue un fracaso muy público, e incluso pensé irme del valle (Silicon Valley). Pero algo comenzó lentamente a despertar en mí –todavía amaba lo que hacía-. El giro de los eventos en Apple no había cambiado eso en nada. Había sido rechazado, pero estaba todavía enamorado. Y decidí comenzar de nuevo.

No lo vi entonces, pero es cierto que haber sido despedido de Apple fue la mejor cosa que pudo haberme pasado. El letargo de ser exitoso fue reemplazado por la claridad de ser un principiante de nuevo, menos seguro de todo. Me liberó para entrar a uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que llegaría a ser mi esposa. Pixar continuó para crear la primera película animada completamente por computador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso del mundo.

En un giro sorprendente de eventos, Apple compró NeXT, yo retorné a la compañía, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón de su actual renacimiento. Y Laurene y yo tenemos juntos una maravillosa familia. Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado si no hubiera sido despedido de Apple. Era una medicina de horrible sabor, pero supongo que el paciente la necesitaba.

Algunas veces, la vida te golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdas la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantenía fue que yo amaba lo que hacía. Tienes que encontrar lo que amas. Y eso es cierto tanto para tu trabajo como para tus amantes. Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida, y la única forma de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que crees que es un gran trabajo. Si no lo has encontrado todavía, sigue buscando. No te conformes. Como en todos los asuntos del corazón, sabrás cuándo lo encuentres. Y como cualquier gran relación, solo mejora mientras los años pasan. Así que sigue buscando hasta que lo encuentres. No te conformes.

Mi tercera historia es sobre la muerte
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo así como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente estarás en lo correcto”. Esto me impresionó, y desde entonces, los pasados 33 años, me he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado a mí mismo: “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿desearía hacer lo que estoy a punto de hacer?”. Y como quiera que la respuesta por muchos días en fila ha sido “No”, sé que tengo que cambiar algo.
Recordar que estaré muerto pronto es la más importante herramienta que he encontrado para hacer grandes elecciones en mi vida. Porque casi todo – las expectativas externas, todo orgullo, todo temor de vergüenza o falla- estas cosas desaparecen al enfrentar la muerte, dejando solo lo verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder.
Siempre estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace cerca de un año se me diagnosticó cáncer. Tuve una escenografía a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Ni siquiera sabía qué era un páncreas. Los doctores me dijeron que casi seguramente era un tipo de cáncer incurable, y que no debería esperar vivir más de tres o seis meses. Mi doctor me aconsejó ir a casa y poner en orden mis asuntos, que es el código médico para prepararse para la muerte. Eso significa tratar de decir a tus hijos en solo unos meses todo lo que pensaste tendrías que decirles en los próximos 10 años. Significa asegurarte de que todo está ajustado de forma tal que sea lo más fácil posible para tu familia. Significa despedirse.

Viví con el diagnóstico todo el día. Esa noche tuve una biopsia, en la que metieron un endoscopio a través de mi garganta, estómago e intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y tomaron algunas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, quien estaba allí, me dijo que cuando ellos vieron las células bajo el microscopio los doctores comenzaron a llorar al darse cuenta de que era una rara forma de cáncer pancreático que es curable con cirugía. Tuve la cirugía y estoy bien ahora.

Esto es lo más cerca que he estado de enfrentar la muerte, y espero que lo sea por algunas décadas más. Haberlo superado me permite decirles esto con un poco más de certeza que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que desea ir al cielo no desea morir para ir allí. Y sin embargo la muerte es un destino que todos compartimos. Nadie ha escapado a ella. Y es como debería ser, porque ‘La Muerte’ es probablemente la mejor invención de La Vida. Es el agente de cambio de la vida. Saca lo viejo para hacer camino a lo nuevo. Ahora lo nuevo son ustedes, pero algún día, no lejos de ahora, ustedes llegarán a ser gradualmente lo viejo y serán sacados. Siento ser tan dramático, pero es cierto. El tiempo de ustedes está limitado, así que no lo desperdicien viviendo la vida de otros. No sean atrapados por el dogma, que es vivir con los resultados del pensamiento de otra gente. No dejen que el ruido de las opiniones de otros acallen su propia voz. Y más importante, tengan el coraje de seguir su corazón e intuición. Ellos de alguna forma ya saben lo que ustedes verdaderamente quieren llegar a ser.

Todo lo demás es secundario.
Cuando yo era joven, había una publicación llamada ‘The Whole Earth Catalog’ (El catálogo completo de la Tierra’), que fue una de las biblias de mi generación. Fue creada por un colega llamado Stewart Brand, no lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con un toque poético.
Esto fue a finales de los 1960, antes de los computadores personales y la edición de escritorio, así que fue hecha con máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Fue algo parecido a Google en papel periódico, 35 años antes de que Google viniera: fue idealista, muy abundante en herramientas pulcras y grandes nociones.

Stewart y su equipo publicaron varios números del ‘The Whole Earth Catalog’ y luego, cuando había hecho su camino publicaron un número final. Fue a mediados de los años 1970, y yo tenía la edad que tienen ustedes. En la contraportada de su número final había una fotografía de un camino del país, temprano en la mañana, de la clase que ustedes podrían encontrar haciendo auto stop si fueran aventureros. Debajo estaban las palabras: “Permanece hambriento. Permanece necio”.

Fue su mensaje de despedida. Y siempre he deseado eso para mí mismo. Y ahora, mientras empiezan aquí de nuevo, deseo eso para ustedes.

“Permanezcan hambrientos. Permanezcan necios”

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